
Cosas que no pueden compararse
El estío y el inverno. La noche y el día. La lluvia y el sol. La juventud y la vejez. La risa de alguien y su ira. El negro y el blanco. El amor y el odio. La plantita de índigo y el gran filodendro. La lluvia y la neblina. Cuando uno deja de querer a alguien, uno siente que es otro, aunque sigue siendo el mismo.
Cosas que pierden al estar pintadas
Claveles, flores de cerezo, rosas amarillas. Hombres y mujeres cuya belleza las novelas alaban.
Cosas que ganan al estar pintadas
Campos en el otoño. Pinos. Aldeas y senderos de montaña. Grullas y ciervos. Un paisaje de frío invierno, un paisaje muy cálido de verano.
Cosas desagradables ...
El revés de una tela bordada.
El interior de la oreja de un gato.
Una camada de ratas que todavía no tiene pelos, cuando salen arrastrándose de su nido.
La costuras de un abrigo de piel cuando está sin forro
La oscuridad en un lugar que no parece limpio.
Nubes
Me gustan las nubes blancas, moradas y negras y las nubes cargadas de lluvia cuando las arrastra el viento. Es un encanto ver en el alba las nubes oscuras que gradualmente se hacen blancas.
Cosas placenteras
Encontrar muchos cuentos que uno nunca ha leído o adquirir el segundo volumen de una obra cuyo primer volumen uno ha disfrutado. Aunque a menudo uno queda defraudado.
Alguien ha roto una carta y la ha tirado. Recogiendo las partes, comprobamos que muchas pueden leerse.
Tenemos una pesadilla y nos preguntamos qué puede presagiar. Desesperados consultamos a un intérprete de sueños que nos dice que no tiene un significado especial.
[...]
Me siento muy feliz cuando una persona importante habla de alguien que yo quiero.
Alguien a quien no conocemos íntimamente se refiere a un viejo poema o a un cuento desconocido. Después, otra persona lo menciona y es un placer identificarlo. Más tarde aún, cuando uno lo encuentra en un libro, uno se dice :¡Ah, es éste! y uno se queda encantado con la persona que nos lo reveló al principio.
[...]
Me gusta ganar a alguien que se tiene mucha confianza, especialmente si es un hombre. Es divertido verlo cuando él, alerta, espera mi respuesta, pero es también interesante si trata de hacerme bajar la guardia adoptando un aire de indiferencia como si pensara en otra cosa.
Admito que es muy malo de mi parte sentirme feliz cuando alguien que me desagrada ha tenido una mala experiencia.
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Oscurece
Oscurece y casi no puedo seguir escribiendo y mi pincel está gastado.
SEI SHONAGON (dama de la corte de la emperatriz Sadako en el Japón del siglo X)

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